VOX Canarias: Un Partido en Descomposición, Entre Dimisiones y Servilismo
- minervarodriguezma
- 7 feb 2025
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VOX Canarias: Un Partido en Descomposición, Entre Dimisiones y Servilismo
Por Minerva Rodriguez Martin
En el circo político de Canarias, VOX se ha convertido en el espectáculo más delirante de la temporada. Mientras Santiago Abascal se dedica a sus aventuras europeas y americanas, en las islas su partido se desmorona entre dimisiones en cascada, peleas internas y una dirección regional que prefiere arrodillarse ante el líder antes que escuchar a sus propios militantes.
La estampida: dimisiones en cadena
Si VOX Canarias fuese un barco, hace tiempo que estaría hundido. La desbandada de cargos en las islas no es solo síntoma de una crisis interna, sino de una estructura podrida, donde la obediencia ciega a Madrid vale más que cualquier atisbo de democracia interna.
El caso de Marta Gómez, diputada autonómica que decidió abandonar el partido y pasarse al grupo de no adscritos, es solo la punta del iceberg. “No me metí en un partido para rendir pleitesía”, dijo al anunciar su renuncia. Sus palabras son un misil dirigido a la cúpula regional, que ha demostrado una intolerancia absoluta a la disidencia y una sumisión enfermiza a Abascal.
Y no es la única. Rosa María Altafaj, concejala en Ingenio, también dijo basta. Denunció el “ninguneo” sistemático de la directiva y la intención de convertir a los concejales en meros títeres sin voz ni autonomía. Su denuncia de que la cúpula está “secuestrada por tres personas” que controlan todo con mano de hierro debería hacer saltar las alarmas entre los militantes. Pero en VOX, cuestionar a los que mandan es motivo de excomunión política.
Ginés González, el único concejal de VOX con responsabilidades de gobierno en Canarias, tampoco aguantó más. Tercer teniente de alcalde en Teguise, abandonó el partido hastiado de la actitud de la dirección nacional frente a la crisis migratoria. VOX Canarias, en su delirio ultraderechista, ha preferido abrazar discursos incendiarios antes que buscar soluciones reales para un problema que afecta a miles de personas en las islas.González lamentó que VOX "no haya sabido entender los problemas de Canarias" y enfatizó que su compromiso con los vecinos de Teguise estaba por encima de las directrices partidistas. Tras su salida, pasó al grupo de concejales no adscritos, manteniendo su labor en el gobierno municipal.
Janoa Anceaume, quien fuera concejala de VOX en Telde, decidió abandonar el partido tras sentirse "alejada del espíritu que le ilusionó". Criticó que la formación en el ámbito local "no construye, sino todo lo contrario; pretende destruir el avance de la ciudad y perseguir al alcalde y concejales con el fin de deteriorar su imagen". Anceaume denunció una campaña destinada a "destruir los logros" del gobierno municipal y señaló que sus opiniones fueron "arrinconadas" en favor de un "ordeno y mando" impuesto por la dirección. Tras su salida, se unió al grupo de gobierno local liderado por Juan Antonio Peña, asumiendo las concejalías de Participación Ciudadana, Sanidad y Consumo.
En el desmoronamiento de VOX Canarias, Miguel Felipe Rastrero, concejal en Puerto del Rosario, emerge como otro ejemplo de las tensiones internas que sacuden al partido. Su ausencia en una reciente visita de la delegación regional a Fuerteventura no pasó desapercibida, avivando las sospechas de fracturas internas. Aunque se encontraba en la isla, Rastrero fue deliberadamente excluido de la agenda, una maniobra que evidencia las discrepancias con la cúpula regional.
El punto álgido de este desencuentro radica en el controvertido tema de las "Tierras Raras". Mientras la dirección de VOX Canarias se ha mostrado favorable a las investigaciones y posibles explotaciones de estos minerales en Fuerteventura, Rastrero ha adoptado una postura crítica, alineándose con sectores moderados que alertan sobre los riesgos ambientales y sociales de tales proyectos, llegando incluso a cuestionar si no hay intereses ocultos de la cúpula de l partido en tales prospecciones, ya que es sabido que Nicasio Galvan posee varios terrenos en Fuerteventura. Esta divergencia no solo subraya las diferencias ideológicas dentro del partido, sino que también pone de manifiesto la desconexión entre la cúpula y sus representantes locales.
La exclusión de Rastrero y su oposición a la explotación de las Tierras Raras reflejan una vez más la intolerancia de la dirección de VOX Canarias hacia cualquier disidencia interna. En lugar de fomentar un debate constructivo y considerar las preocupaciones legítimas y presumiblemente divergentes de sus miembros, la cúpula prefiere silenciar y marginar a quienes se atreven a cuestionar sus decisiones.
Este episodio, junto a la falta de sede en Fuerteventura, reivindicada por el concejal de Puerto del Rosario, quién directamente la achaca en sus publicaciones en redes e intervenciones radiofónicas a sus problemas con el Comité ejecutivo provincial, se suma a la lista de conflictos y dimisiones que han marcado la trayectoria reciente de VOX en las islas, evidenciando una crisis de liderazgo y una falta de cohesión que amenaza con desintegrar al partido desde dentro.
La servidumbre de la cúpula canaria
Mientras los cargos municipales y autonómicos huyen en estampida, la cúpula de VOX Canarias sigue en su papel de fiel lacayo de Abascal. pareciendo más interesada en seguir las directrices de Madrid que en atender las necesidades locales. Nicasio Galván, portavoz parlamentario, junto al diputado nacional Alberto Rodríguez y al portavoz en el Cabildo, Yeray Suarez, son el mejor ejemplo de esta sumisión absoluta. En lugar de reflexionar sobre la crisis interna y los motivos que llevan a sus cargos a marcharse, se han limitado a exigir a los dimisionarios que entreguen sus actas. Porque en VOX la lealtad se mide en obediencia ciega, no en trabajo político ni en compromiso con los ciudadanos.
Lejos de reconocer las críticas legítimas de sus compañeros, se limitan a demostrar una vez más la intolerancia a la disidencia dentro del partido. Las órdenes de Madrid se ejecutan sin rechistar, aunque eso signifique hundir aún más la imagen del partido en las islas.
La estrategia de VOX Canarias es simple: mantener el discurso agresivo contra la inmigración, aunque sea a costa de la poca credibilidad que les queda. La realidad, sin embargo, los golpea sin piedad. Mientras ellos braman desde sus escaños, el Gobierno y el ejecutivo canario han acordado trasladar a 4.500 menores migrantes no acompañados a la península, dejando a VOX con su discurso hueco y su incapacidad para ofrecer soluciones reales.Mientras tanto, los problemas reales de Canarias siguen sin recibir una respuesta efectiva por parte de un partido que parece más preocupado por mantener su lealtad a Madrid que por servir a los canarios.
¿Y ahora? ¿Es este el principio del fin?
A nivel nacional, VOX ha conseguido mantener una tendencia alcista en las encuestas, pero las fugas constantes de dirigentes deberían hacer reflexionar a su electorado. Juan García-Gallardo, exvicepresidente de Castilla y León, también ha abandonado el barco denunciando la falta de ética y la deriva del partido.
VOX se vende como la alternativa firme y patriótica, pero puertas adentro es un hervidero de traiciones, denuncias anónimas al Comité ejecutivo Nacional, denuncias al comité de garantías, caos y luchas internas.
En Canarias, la situación es todavía más patética. Con una cúpula más preocupada en complacer a Abascal que en atender a su militancia, y con un discurso cada vez más extremo que los aísla del electorado moderado, el partido se encamina hacia la irrelevancia. Las bajas no cesan y el espectáculo continúa, pero la pregunta es: ¿quedará alguien en VOX Canarias para cuando termine el show y baje el telón? Hay quien dice que el Partido Popular de Canarias terminará por fagocitar a VOX, y recuperar a las bases y votantes perdidos en la deriva de la derecha española.




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